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| Rainy Night (por IkkaPikkaBooh - DeviantArt) |
Era otro Martes más... Como todos los demás que han pasado. El único día donde gozo de una pequeña libertad de horas nocturnas contadas para un tiempo solo para mí.
Estoy dentro de un mundo donde todos te conocen, que a la vez todos les caes bien y que a la vez todos les caes mal... Pero gracias a esa popularidad he tenido todo lo que siempre quise desde mucho tiempo atrás... o por lo menos materialmente.
Camino una vez más a aquél bar donde me escondo de todos por esas horas, donde el tiempo parece detenerse y durar toda la vida, donde el trabajo de los bármanes, meseros, borrachos y la gente alegre por el karaoke parecen constantes y dan la impresión que nunca acabará. Pero a pesar de todo, nadie nota mi presencia a pesar que no me falto ningún Martes al lugar, excepto del barman Raimundo, que es el único que sabe la hora exacta que me ve atravesar la puerta del establecimiento e ir directamente a sentarme a la tercera silla (de derecha a izquierda) de la barra. Siempre lo encuentro lavando algún vaso de vidrio, y sin apuros se me acerca, le doy las buenas noches y me responde: "Buenas noches señor Vasconcelos, ¿le doy lo mismo de siempre?". Amablemente meneo la cabeza de arriba a abajo y va a traerme la bebida de cada Martes: una simple gaseosa de cola. Con fuerza pero a la vez con modalidad, abre la tapa de la pequeña botella de medio litro y me lo sirve en un vasco especial para whisky con hielo (no por que no tenga más vasos, sino que siempre me gustó ver cómo cualquier bebida con hielo la hace ver con elegancia). Desde el primer Martes que fui al bar le he pedido que me lo sirva en ese único tipo de vaso y desde el tercer o cuarto Martes se acostumbró a servirme así... "Este hombre debe estar algo chiflado" a veces me imagino que se lo dice a si mismo, pero al fin y al cabo no importa como lo tomes, sino como lo disfrutes, ¿no?
La mayoría de los Martes que asisto al bar, me quedo callado todas las horas que me encuentro allí, observando su ambiente tan oscuro, con unas luces blancas y elegantes iluminando de abajo a arriba toda la barra donde se encuentra Raimundo y el resto de los bármanes, pero debajo de este también se encuentra un largo tubo de neón azul que "adornan los pies y el piso de la barra" como suelo pensar. La entrada al bar es bajando unos escalones de piedra casi llegando al final de la calle Libertad de la ciudad y es protegida por una puerta pequeña hecha de madera fina, con un pequeño vidrial de adorno en su parte superior, dónde simplemente abres la puerta y suena una pequeña campanilla anunciando a un nuevo cliente para todos los presentes. A poco pasos de la puerta, a mano derecha, se encuentra la barra con Raimundo y los bármanes de turno, y a la derecha, con una escasa iluminación de color azul, se encuentran las mesas, sillas, y la mesa especial para seis personas junto a la rockola para cantar por un tiempo. No es un bar gran cosa que digamos, ni siquiera las personas que me conocen me imaginarían en una especie de lugar así frecuentando una vez a la semana, pero lo hago, y me parece muchísimo mejor que no sepan que frecuento ahí. A veces, hay personas que se me acercan y me preguntan: "¿No es usted Vasconcelos?" y simplemente le respondo que debe estar confundiéndose, por qué Vasconcelos no vendría a lugares como estos por su importancia hacia el público, y le añado que soy solo un simple cliente como cualquiera. Cuando pasa esto, siempre Raimundo me observa desde cualquier lugar que se encuentre dentro de la barra, con una mirada revelando que estoy mintiendo nuevamente, pero no me hace reclamo alguno.
Donde se encuentran todas las bebidas, hay un gran espejo, agregándole más elegancia a toda la barra... pero claro esta... lo único elegante de todo el bar es la barra... el resto del bar es simplemente un nido de cucarachas y sin vida, con lleno de gente que solo viene a desahogar las penas de la vida ahogándose en licor y cantando hasta que pasen dos cosas: o ya no puedan cantar por que ni siquiera puedan levantarse por la enorme suma de alcohol que tiene en su organismo, o por que uno de los "cantores" desafine tanto que sus acompañantes piden que deje de cantar y para compensarlo (para que no se queje) les piden a algún mesero que este rondando por el bar que le traigan más bebidas.
Como salgo directamente del trabajo al bar, voy con mi traje formal laboral al bar, sin importarme si me ven raro o no, ya que muchos de ellos vienen con trajes más chillones y provocadores a la vista... Claro, no basta alguna persona que quiera llevarse a alguien del bar para acostarse con ella. No ha faltado alguna que otra mujer, en estado de ebriedad, que se me acerca y me quiera seducir para llevarme. Yo, con una fría indiferencia, simplemente me concentro en los sorbos a mi gaseosa hasta que se vaya frustrada... o incluso gritando de enojo, para que luego aparezca algún aprovechador y se la lleva del bar hacia su cama. Cuando noto que el aprovechador se llevó a la mujer, suelto una pequeña risa irónica y sigo concentrado en mi gaseosa.
Claro... no ha faltado Martes que un hombre borracho se me acercase y pase a buscarme pleito por cualquier cosa, en especial algún aprovechador mencionado que otro diciéndome "¿Cómo osas hacer llorar a una mujer?"; dicho esto, miro discretamente a Raimundo, él vuelca su mirada hacia mi y simplemente le hago señas con los ojos apuntándole discretamente al hombre provocador, haciendo que Raimundo silbe fuerte para que se escuche en todo el bar y vengan los meseros más fortachones del lugar y se lo lleven afuera del bar... A veces he logrado escuchar que le pegan y el infortunado borracho grita de dolor, pero siempre he pensado en toda mi estadía en el bar: "Si le pegaron, es por que el hombre ha dicho o hecho algo que los ha molestado a los meseros", ya que ninguno de los trabajadores del bar buscaban bronca o eran violentos, solo golpeaban en defensa propia o necesaria. Un Martes, uno borracho, luego de rechazar y hacer llorar a otra mujer ofrecida, sacó un cuchillo y gritó en todo el bar diciendo: "¿Quién fue el hijo de puta que hizo llorar a esta mujer? ¡Que no sea maricón y que se revele!".
Al instante, levanté la mano, sin moverme de mi lugar y enseñándole mi espalda a todo el lado izquierdo del bar. El borracho se quiso venir corriendo a acuchillarme, pero en sus torpes movimientos se golpeó uno de sus pies con una de las patas de las mesas y cayó de estómago al piso... por desgracia, se acuchilló a si mismo en el pectoral derecho y comenzó a gritar como loco en todo el bar que yo lo había acuchillado y me iba a denunciar ante las autoridades. A los minutos, llegó la ambulancia y se lo llevó al hospital... Nunca más vino al bar, pero tampoco creo que haya muerto; pero dejó su recuerdo en el piso del bar... que por más que todos los días los meseros limpien el suelo, una pequeñísima mancha de sangre no salió. La intentaron sacar de todos los modos de limpieza posible, pero le fue inútil. Por eso, desde ese día, el bar cambio las posiciones de las sillas y mesas, siendo tapada la mancha con una de las mesas del lugar.
Me recuerdo que en dos oportunidades dos hombres se ofrecieron a acostarse conmigo... No tengo homofobia, pero dejo en claro mi heterosexualidad y sin mencionar ninguna palabra, les negué con la cabeza; y sin hacer escándalo, se fueron.
No importa lo que pase en el bar... Por más que vea cada detalle pequeño del entorno... Por más de lo que pase... Por más que solo disfruto en tomar algo que ni siquiera tiene un mililitro de alcohol, nada me hará sentir mejor. Soy un hombre encontrado por todos, pero perdido en si mismo. Solo río cuando algo me hace gracia. Solo lloro cuando termino un libro o de ver una película que me llegue a tocar mi corazón tan distante de mi ser... y cuando vuelvo del bar a mi departamento, veo todo su alrededor, cierro la puerta, doy unos pocos pasos, me siento en un rincón, junto mis rodillas cerca de mi cabeza y me desahogo en llanto por algo que siento que he perdido y me suma a la total soledad del departamento, añorando encontrar tu única figura... Hashira.
La mayoría de los Martes que asisto al bar, me quedo callado todas las horas que me encuentro allí, observando su ambiente tan oscuro, con unas luces blancas y elegantes iluminando de abajo a arriba toda la barra donde se encuentra Raimundo y el resto de los bármanes, pero debajo de este también se encuentra un largo tubo de neón azul que "adornan los pies y el piso de la barra" como suelo pensar. La entrada al bar es bajando unos escalones de piedra casi llegando al final de la calle Libertad de la ciudad y es protegida por una puerta pequeña hecha de madera fina, con un pequeño vidrial de adorno en su parte superior, dónde simplemente abres la puerta y suena una pequeña campanilla anunciando a un nuevo cliente para todos los presentes. A poco pasos de la puerta, a mano derecha, se encuentra la barra con Raimundo y los bármanes de turno, y a la derecha, con una escasa iluminación de color azul, se encuentran las mesas, sillas, y la mesa especial para seis personas junto a la rockola para cantar por un tiempo. No es un bar gran cosa que digamos, ni siquiera las personas que me conocen me imaginarían en una especie de lugar así frecuentando una vez a la semana, pero lo hago, y me parece muchísimo mejor que no sepan que frecuento ahí. A veces, hay personas que se me acercan y me preguntan: "¿No es usted Vasconcelos?" y simplemente le respondo que debe estar confundiéndose, por qué Vasconcelos no vendría a lugares como estos por su importancia hacia el público, y le añado que soy solo un simple cliente como cualquiera. Cuando pasa esto, siempre Raimundo me observa desde cualquier lugar que se encuentre dentro de la barra, con una mirada revelando que estoy mintiendo nuevamente, pero no me hace reclamo alguno.
Donde se encuentran todas las bebidas, hay un gran espejo, agregándole más elegancia a toda la barra... pero claro esta... lo único elegante de todo el bar es la barra... el resto del bar es simplemente un nido de cucarachas y sin vida, con lleno de gente que solo viene a desahogar las penas de la vida ahogándose en licor y cantando hasta que pasen dos cosas: o ya no puedan cantar por que ni siquiera puedan levantarse por la enorme suma de alcohol que tiene en su organismo, o por que uno de los "cantores" desafine tanto que sus acompañantes piden que deje de cantar y para compensarlo (para que no se queje) les piden a algún mesero que este rondando por el bar que le traigan más bebidas.Como salgo directamente del trabajo al bar, voy con mi traje formal laboral al bar, sin importarme si me ven raro o no, ya que muchos de ellos vienen con trajes más chillones y provocadores a la vista... Claro, no basta alguna persona que quiera llevarse a alguien del bar para acostarse con ella. No ha faltado alguna que otra mujer, en estado de ebriedad, que se me acerca y me quiera seducir para llevarme. Yo, con una fría indiferencia, simplemente me concentro en los sorbos a mi gaseosa hasta que se vaya frustrada... o incluso gritando de enojo, para que luego aparezca algún aprovechador y se la lleva del bar hacia su cama. Cuando noto que el aprovechador se llevó a la mujer, suelto una pequeña risa irónica y sigo concentrado en mi gaseosa.
Claro... no ha faltado Martes que un hombre borracho se me acercase y pase a buscarme pleito por cualquier cosa, en especial algún aprovechador mencionado que otro diciéndome "¿Cómo osas hacer llorar a una mujer?"; dicho esto, miro discretamente a Raimundo, él vuelca su mirada hacia mi y simplemente le hago señas con los ojos apuntándole discretamente al hombre provocador, haciendo que Raimundo silbe fuerte para que se escuche en todo el bar y vengan los meseros más fortachones del lugar y se lo lleven afuera del bar... A veces he logrado escuchar que le pegan y el infortunado borracho grita de dolor, pero siempre he pensado en toda mi estadía en el bar: "Si le pegaron, es por que el hombre ha dicho o hecho algo que los ha molestado a los meseros", ya que ninguno de los trabajadores del bar buscaban bronca o eran violentos, solo golpeaban en defensa propia o necesaria. Un Martes, uno borracho, luego de rechazar y hacer llorar a otra mujer ofrecida, sacó un cuchillo y gritó en todo el bar diciendo: "¿Quién fue el hijo de puta que hizo llorar a esta mujer? ¡Que no sea maricón y que se revele!".Al instante, levanté la mano, sin moverme de mi lugar y enseñándole mi espalda a todo el lado izquierdo del bar. El borracho se quiso venir corriendo a acuchillarme, pero en sus torpes movimientos se golpeó uno de sus pies con una de las patas de las mesas y cayó de estómago al piso... por desgracia, se acuchilló a si mismo en el pectoral derecho y comenzó a gritar como loco en todo el bar que yo lo había acuchillado y me iba a denunciar ante las autoridades. A los minutos, llegó la ambulancia y se lo llevó al hospital... Nunca más vino al bar, pero tampoco creo que haya muerto; pero dejó su recuerdo en el piso del bar... que por más que todos los días los meseros limpien el suelo, una pequeñísima mancha de sangre no salió. La intentaron sacar de todos los modos de limpieza posible, pero le fue inútil. Por eso, desde ese día, el bar cambio las posiciones de las sillas y mesas, siendo tapada la mancha con una de las mesas del lugar.
Me recuerdo que en dos oportunidades dos hombres se ofrecieron a acostarse conmigo... No tengo homofobia, pero dejo en claro mi heterosexualidad y sin mencionar ninguna palabra, les negué con la cabeza; y sin hacer escándalo, se fueron.
No importa lo que pase en el bar... Por más que vea cada detalle pequeño del entorno... Por más de lo que pase... Por más que solo disfruto en tomar algo que ni siquiera tiene un mililitro de alcohol, nada me hará sentir mejor. Soy un hombre encontrado por todos, pero perdido en si mismo. Solo río cuando algo me hace gracia. Solo lloro cuando termino un libro o de ver una película que me llegue a tocar mi corazón tan distante de mi ser... y cuando vuelvo del bar a mi departamento, veo todo su alrededor, cierro la puerta, doy unos pocos pasos, me siento en un rincón, junto mis rodillas cerca de mi cabeza y me desahogo en llanto por algo que siento que he perdido y me suma a la total soledad del departamento, añorando encontrar tu única figura... Hashira.
Continuará...





